
Dijon, rue Verrerie …
Es allí, en medio de los puestos de antigüedades por los que nos hubiera gustado pasear, donde descubrimos este magnífico café.
Sobria y moderna, acogedora y relajante, la decoración nos dice mucho sobre el espíritu del lugar.
«Uy, me olvidé de vosotros», Anaïs, de 35 años, ya está en plena vorágine y se siente muy afligida.
Hay que decir que es mediodía y que la hora de nuestra visita no ha sido casual ;)
Olvidadas, sí, pero nuestra mesa está bien reservada y vamos a esperar a que termine el servicio para poder entrevistar a la anfitriona.
Así que, ¿por qué no aprovechamos la oportunidad de probar uno de los deliciosos platos que se ofrecen?
Hablemos de la carta:
3 platos y 3 postres a elegir. ¡Ni más ni menos!
Hay que decir que los platos son caseros, elaborados a la demanda
con productos frescos y de temporada (locales y ecológicos en la medida de lo posible).
1 carne, 1 pescado, 1 plato vegetariano, ¡hay para todos los gustos!
Con nuestras papilas gustativas emocionadas, al primer bocado entendemos
por qué La Madeleine tiene tan buena reputación (4,6/5 en Google, chapeau ;)
Este café-salón de té es la idea de 4 jóvenes amigos emprendedores.
Tras pasar por el hotel Richebourg**** de Vosne-Romanée (como responsable de marketing y comunicación en el caso de Anaïs, y como chef en el de Julien), nuestros dos especialistas en hostelería, acompañados de dos socios, decidieron ofrecer a los habitantes de Dijon un remanso de paz gastronómico y de moda. Un lugar agradable para reunirse e intercambiar ideas, a cualquier hora del día.
Una apuesta exitosa, pero no exenta de algunas dificultades: a los pocos meses de su apertura, se presentó la pandemia que obligó a nuestros socios a reinventarse.
Además de la deliciosa oferta culinaria ofrecida en el local, el café Madeleine es ahora también un servicio de catering para cualquier evento.
También hemos oído que sirven un fabuloso brunch... ¡Prometemos que volveremos un sábado!
Psssst, Anaïs lleva lentillas desde los 15 años... No la culpamos ;)
¿Si tuviera que llevar gafas? Sería un modelo más bien fino, sobrio, actual, nada extravagante. Sin duda, ¡debemos tener algo así en nuestra colección!


