Nos encontramos con Cécile en su estudio, muy cerca de la Part Dieu, el distrito de negocios de Lyon. Tenemos que admitir que nos sentimos muy honrados de poder conocerla en persona por fin... Durante años, la hemos visto evolucionar. Pero, ¿cuándo supimos de su existencia? ¿Por una entrada en el blog? No recordamos muy bien dónde la descubrimos.
Lo que sí recordamos son sus fotos, de boda, de compromiso, de familia, a cada cual más impresionante.
Cécile, como cantaría Edith, tus fotos son un verdadero himno al amor: el amor entre dos recién casados, el amor de los padres por su hijo recién nacido o su hijo mayor, el amor que une a amigos, hermanos y familias.
Y, sin embargo, Cécile no estaba realmente destinada a hacer fotos...
En otra vida, trabajaba en compras y finanzas ... Sí, sí...
Porque «para tener posibilidades para el éxito, se necesita un buen título» (todos hemos oído eso...).
Pero eso era antes. Antes de darnos cuenta de que solo se vive una vez, y de que vale la pena vivir sin miedo para hacer lo que realmente queremos hacer.
Porque las finanzas estaban bien, pero no siempre iban en consonancia con su ética personal. A eso hay que sumarle un desencanto profesional (en el que no vamos a entrar, pero francamente, a veces en el mundo no van bien las cosas...).
Y fue en ese momento cuando todo encajó... «Incluso en los momentos más difíciles, siempre hay algo positivo. Hay que secarse las lágrimas para ver todo lo que hay que ver ».
Si lo piensa, Cécile siempre ha soñado con esta vida de artista. Una pasión, de niña, por «Diseña la moda», un must en los años 90 ;), un gusto por el estilismo, un intento de entrar en la prestigiosa escuela Boule, una abuela costurera, un abuelo ebanista, un amor por los viajes...
Amante de la fotografía, los acontecimientos se aceleraron durante una sesión de compromiso en Nueva York. Su mirada es profesional, su estilo único (nominada por VOGUE en el Top 4 de los mejores fotógrafos de bodas, ¡por favor!)
- Su pasión: inmortalizar la belleza de la felicidad compartida.
- Su misión: ofrecer recuerdos que nunca desaparezcan. «Los recuerdos siempre se desvanecen, la fotografía se encarga de preservarlos ».
- Su frase impactante: ¡la vida no es instagramable! Hay que saber preservar la autenticidad. No todo tiene que ser perfecto, las fotos más bonitas están hechas con grandes emociones y pequeños defectos.
- Un orgullo: haber demostrado a su hijo que se puede vivir la vida sin remordimientos.
Cécile nos sorprende también por su infalible positivismo.
Así lo demuestran las frases que nos regala espontáneamente, entre las que se encuentra nuestra favorita:
«La vida es como el cuento de pulgarcito: hay muchas piedrecitas, solo hay que ir al bosque a recogerlas ;)
Con tus zapatos rosas de leopardo, tu gran sonrisa, tu talento y tu franqueza, Cécile, ¡nos haces vibrar!
Cécile es fotógrafa de bodas, compromisos y familias, y también hace fotografía de estudio y corporativa.
Para descubrir sus hermosas fotos y contactar con ella: https://cecilecreiche.com/


